lunes, 14 de noviembre de 2016

domingo, 13 de noviembre de 2016

MADRID CAPITAL DE ESPAÑA -I

El día 3 de junio de 1561 entraba solemnemente en Madrid el Sello, máxima expresión de la autoridad del monarca. Era éste Felipe II, quien, por su omnímoda voluntad y real gana, verificó el traslado - engorroso, agobiante y despilfarrador traslado - de la corte, desde Toledo a Madrid. Probablemente Felipe II fijara su residencia en Madrid, y con ella la de la corte en pleno, para estar más cerca del monasterio de El Escorial, en cuya construcción había puesto grandes esperanzas. Como hombre prudente que era Felipe II se reservó el derecho al cambio, y además rizando el rizo de la sensatez, no se lo contó a nadie. "Después de mí, el diluvio ", debió decirse Felipe II.

Pero el diluvio le cayó a la villa de Madrid en forma de tromba administrativa, con pedrisco y son de rayos y truenos incluido. A Madrid se le otorgó un apellido de fuste - y Corte -que acabó proporcionándole mil quebraderos de cabeza. Primeramente fue ese aluvión de funcionarios y toda clase de gentes relacionadas con los asuntos de gobierno y, en segundo lugar, que a partir de tan fatídica fecha esta villa ya no sería acusada únicamente de sus propios pecados, puesto que llevaba los ajenos.

Los problemas empezaron con la denominada " regalía de aposento ". Había que darles alojamiento a todos y cada uno de los funcionarios de la corte, por lo que se dispuso que la mitad de de cada casa de Madrid que se ajustase a las condiciones mínimas exigidas serviría para tal menester. Cuesta incluso imaginar la situación y ponerse en la piel de aquellos habitantes de Madrid que por el hecho de poseer una casa digna, suficiente y espaciosa tuvieran la obligación de compartirla con cualquiera.

Una frenética actividad se produjo entonces a fin de conseguir que las casas, tanto viejas como nuevas, fueran pero no lo parecieran. Nada de alturas, nada de signos externos de grandeza, nada de nada. Estas casas que cerraban agriamente sus  puertas ante las mismas narices del forastero enojoso fueron definidas oficialmente como " de incómoda repartición", eufemismo cursi que la voz sonora del pueblo se encargaría de borrar con la expresión castiza y contundente de " casas a la malicia ".





sábado, 12 de noviembre de 2016

UNA MIRADA AL MADRID DE 1954

Esta vez el autor (Horacio Novais) nos lleva por un Madrid parado en 1954, por La Gran Vía y alrededores. Lo único que espero es que disfrutéis como hago yo

La Telefónica
Gran Via

La Telefónica
Red de San Luis
Gran Via
Gran Via
Calle Virgen de los Peligros
Gran Via

CALLE DEL DOCTOR LETAMENDI

De la Plaza del Cordón
A la calle de Segovia

Nos encontrams en un paraje del antiguo Madrid. Esta breve y típica vía, que se desliza entre dos vetustas viviendas señoriales, se llamó antiguamente Costanilla de San Justo, lo cual estaba justificado por la proximidad a la calle y a la iglesia así denominadas, y también calle de Tentetieso, pintoresco nombre, justificado por lo empinado de la cuesta.

En esta calle se hallaba la casa solar de Iván de Vargas, ( hoy totalmente reformada y deformada)a quien sirvió como criado San Isidro Labrador, y hay una leyenda sobre ella que así lo hace saber. Esta histórica residencia madrileña fue un artístico museo reunido por el comprador del edificio, el doctor Forns, que fue a la vez de hombre de ciencia, un pintor de mérito. Y por hallarse unido por lazos familiares con doctor Letamendi influyó para que el nombre de aquel eminente doctor, fuese dado a este rincón tradicional.

D. José de Letamendi nació en Barcelona el año 1828. Famoso en la Medicina por su labor en la clínica, en la cátedra y por la exposición de sus doctrinas en libros y otras manifestaciones, como la pintura y la música.

Fuente : Las calles de Madrid de Pedro de Répide

viernes, 11 de noviembre de 2016

UNA MIRADA AL MADRID DE 1954

Esta vez este gran fotógrafo que fue Horacio Novais  nos lleva de su mano hasta la Plaza de España, para observarla retrocediendo hasta 1954

jueves, 10 de noviembre de 2016

CALLE IMPERIAL

De la Plaza de la Provincia
A la calle de Toledo

Esta es una de las calles del viejo comercio de la Villa, particularmente asignada, asignada, al gremio de droguería, se denomina así porque en ella estaba la casa de D. Alonso de Mendoza, conde de Gomera, en la que se hospedaron los primeros jesuitas que vinieron al colegio Imperial, que, bajo el patronato de la emperatriz doña María, estaba en la calle Toledo, donde están la colegiata y estudios de San Isidro.

En la calle Imperial está el Parque de Bomberos, en la casa que fue almotenazgo de la Villa.

Fuente: Las Calles de Madrid de Pedro de Répide

UNA MIRADA AL MADRID DE 1954

Horacio Novais (Lisboa 1910-1988), nos dejó  estas maravillas, lo que agradecemos los madrileños, por dejárnos ver como era Madrid en 1954

domingo, 6 de noviembre de 2016

MADRID CRECE - I

En 1860 se aprueba por parte del ayuntamiento que aún preside el prolífico duque de Sesto un proyecto de ensanche de Madrid, presentado por el ingeniero Carlos María de Castro. Desde hace algún tiempo viene fraguándose esta iniciativa, ya que la ciudad no cabe dentro de los límites establecidos un par de siglos antes, con la cerca que la contiene y las puertas y portillos que evidencian su estrechez.




Son numerosos los visitantes que han manifestado su extrañeza por el contraste desolador que ofrece la llanura pelada del contorno con el apretujón urbano que se encarama sobre si mismo, como si no pudiera escapar del ahogo, retorciéndose en un laberinto de esquinazos y callejas. El plan Castro prevé el nacimiento de nuevos barrios, la ampliación de otros y la incorporación definitiva de algunos, tal como es el caso de Chamberí.


Chamberí tomó su nombre, según la tradición afirma, de la reina Isabel de Farnesio, esposa de Felipe V, quien solía pasearse por ese entorno que ella encontraba muy parecido a su Chambery natal, allá en Saboya. Antes, pues, del siglo XVIII existían por allí quintas, tejares y alquerías que terminaron por formar un pueblecito algo distante de la capital. Los llamados
" campos del tío Mereje", sobre cuya superficie yerma se levantaría posteriormente la calle de Luchana (que hoy conserva celosamente el monumento a los cuatro saineteros, Ramón de la Cruz y Ricardo de la Vega, letristas, Chueca y Barbieri, músicos), hacían frontera con la Puerta de los Pozos de la Nieve -glorieta de Bilbao-, donde concluía el camino de Fuencarral. " Madrid
termina donde empieza Chamberí",
decían por entonces con orgullo patriochico los habitantes del minúsculo pueblito, que ya apuntaba cierto desgarro muy propio y llevado en determinados casos hasta la exageración. Y también un localismo acentuado, tal que que ese saber cuál es más chulo si el natural de Chamberí "por Fuencarral" o el natural de Chamberí "por Hortaleza". El lugar se llenó pronto de ventorros, puesto que las gentes madrileñas acudían los domingos del verano a refrescarse, dada la relativa altitud y lo despiblado que en general estaba.

                                                         "Si me pierdo y no me encuentran
                                                           no me busquen en Madrid
                                                           que me busquen el domingo
                                                            por la tarde en Chamberí"
El ensanche de Castro dará origen a nuevos barrios, como estaba previsto. Pero eso será en otro momento.





viernes, 4 de noviembre de 2016

BRETON DE LOS HERREROS Y EL DOCTOR MATA

Bretón de los Herreros (1796-1873), vivía en la misma casa que el doctor Mata (1811-1877). Pues bien, parece ser que el galeno no admitía de muy buen grado la popularidad de su vecino y a cada idem que llamaba a su puerta preguntando por el ilustre comediógrafo le despachaba al instante con cajas destempladas. Hasta que un día, harto ya el doctor Mata de tanto equívoco en la ubicación de cada vivienda, colocó delante de la suya este donoso cartel:

                                                         " En aquesta habitación no vive ningún Bretón"

Versitos a mí, debió decirse Bretón de los Herreros. Y colocó otro en la escalera que decía:

                                                        " En aquesta vecindad, vive un médico poeta
                                                          que al pie de cada receta
                                                          pone Mata,
                                                          y es verdad ".
                            


jueves, 3 de noviembre de 2016

MADRID AÑOS 20

Una pequeña muestra de ese gran fotógrafo Alfonso Sánchez García"Alfonso", nacido en Ciudad Real el 21 de febrero de 1880 y fallecido en Madrid el 13 de febrero de 1953

La Chelito vendiendo pavos año 1910
Taller de plancha en 1925
Empeñando en el Monte de Piedad año 1925
Lavaderos de la calle de Galileo año 1926
La pobreza, niños de Tetuán de las Victorias año 1925
Violinista callejero año 1925
Pianista con niña año 1926
Verdulero bajo la lluvia año 1925
El Puente de Vallecas en 1925

miércoles, 2 de noviembre de 2016

COSAS DE ESTA VILLA 1865

La noche del diez de abril de 1865 fue una de las más tristes y sangrientas que puede recordar Madrid. Un traspiés más del gobierno le daría origen

ORIGEN

Con objeto de cubrir el déficit público ( ay, siempre igual ) se le sugirió a la reina que cediese bienes del patrimonio real para su venta. Esta se efectuó y la reina entregó al Estado el importe obtenido menos un veinticinco por ciento que se reservaba para sí en concepto de compensación. Algunas voces laudatorias airearon el a su juicio comportamiento altruista y generoso

Hasta que tronó la voz de la razón y lo hizo mediante un famoso artículo de Emilio Castelar, titulado " El rasgo ". Castelar que era catedrático de Historia en la universidad, dirigía el periódico " La Democrracia", pero para evitar mayores males decidió publicarlo en el de su colega Pi y Margall " La Discusión". Defendía Castelar en su alegato escrito que los bienes del patrimonio real no eran de propiedad particular de nadie, ni siquiera de los reyes, sino que pertenecía por entero a la nación, a todos los españoles. "El rasgo", pues, dicho con el tono más acerbo e irónico, se convertía en fraude al embolsarse la reina un veinticinco por ciento de algo que en verdad no le pertenecía.

REACCIÓN Y CONSECUENCIAS

El revuelo fue enorme. El ministro de Educación, Alcalá Galiano, hijo del famoso marino muerto heroicamente en la batalla de Trafalgar, abrió expediente disciplinario a Castelar y ordenó al rector de la universidad que procediese a su destitución fulminante.  Se negó a ello el rector y también fue destituido. Los estudiantes universitarios organizaron entonces una serenata en desagravio de su rector, pero no les sería autorizada. El gobierno iba de mal en peor, dando tumbos. Al día siguiente tomaba posesión un nuevo rector, el marqués de Zafra, en medio de una impresionante manifestación callejera. El ministro de la Gobernación, González Brabo, envió a la guardia civil, que era todo el trozo comprendido entre la calle de San Bernardo y la Puerta del Sol. Al anochecer como los grupos no se dispersaban sino que, por el contrario, habían aumentado y sus gritos e imprecaciones eran cada vez más hostiles, se dio la orden de carga. Aquello fue un espectáculo terrible (Ver los Episodios Nacionales de Pérez Galdós). Los estudiantes acosados por los guardias, se refugiaron en el café-teatro La Infantil de la calle Carretas, pero incluso allí fueron apaleados brutalmente y sacados arrastras a la acera. El colofón igualmente trágico lo puso el ministro Alcalá Galiano, que murió de un ataque cerebral al conocer la noticia.