lunes, 15 de enero de 2018

CALLE DE TABERNILLAS

De la Plaza de Puerta de Moros a la calle del Aguila

En tiempo de los árabes estaban aquí los despachos de vino, saliendo de Puerta de Moros a la izquierda, donde estaba el fondac moruno. Las tabernillas continuaron allí después de la dominación cristiana, y pertenecían al pueblo de Parla, que tenía el privilegio de surtirlas.

En esta calle hay un grupo escolar, y en los recuerdos madrileños es también célebre por haberse editado allí durante mucho tiempo las aleluyas y los romances de ciego. Y, en fin, toda la pintoresca literatura de cordel.

(Las calles de Madrid Pedro de Repide)

domingo, 14 de enero de 2018

TRAVESIA DEL RELOJ

De la calle del Reloj a la calle de Fomento

Antiguamente se llamó calle del Limón Baja, y vulgarmente del Limoncillo. La casa que hace esquina a la calle de Fomento, tenía a principios del siglo XX su entrada por esta vía, y en ella nació, el  17 de Marzo de 1805, el famoso inventor del laringoscopio, Don Manuel García, hijo del que fue célebre tenor y compositor de igual nombre, y hermano de las grandes artistas Maria Malibrán y Paulina Viardot.

Una placa en la fachada del edificio homenajea a este hombre de ciencia.

( Del libro Las calles de Madrid, de Pedro de Repide )

CALLE DEL MESON DE PAREDES

De la Plaza de Tirso de Molina a la Ronda de Valencia

En el plano de Texeira se denomina del Mesón de Paredes el trozo hasta la calle de Cabestreros, y con el nombre de ésta última hasta el final.

En el plano de Espinosa, se llama del Mesón de Paredes también hasta Cabestreros, de la Hoz Alta desde este lugar hasta la calle de Tribulete, y de la Hoz Baja desde aquí hasta el final.

Viene su nombre de que poseyó aquellos terrenos Simón Miguel Paredes, quién construyó allí un mesón que era el más espacioso que había en las inmediaciones de Madrid; posada que heredó, con los terrenos colindantes, D. Juan de Paredes, guarda del rey D. Juan II, que disfrutó esa propiedad con sus hermanos D. Fernando y D. Juan, regidores los tres de esta Villa por el estado de los Caballeros, y los cuales se hallaron en la asamblea del voto de la Inmaculada Concepción.

Las calles de Madrid de Pedro de Repide

PLAZA DEL COMANDANTE DE LAS MORENAS

Entre la calle Mayor, Costanilla de Santiago, calle del Bonetillo y plaza  de Herradores.

Su denominación anterior era plazuela de la Caza, resultante del derribo de la manzana en 1876, que se hallaba entre la calle de la Caza, la del Bonetillo, que empezaba en la calle Mayor, y la costanilla de Santiago, que se prolongaba hasta la plaza de Herradores. El nombre de la Caza le venía de una red que había en este lugar para mercado de esta especie de vituallas.

Por acuerdo del 11 de enero de 1901 se cambió su denominación por la actual que recuerda al héroe de Baler, trágico episodio de la campaña de Filipinas, donde Las Morenas y otros cuantos abnegados resistieron un sitio de once eses encerrados en una iglesia.

Don Enrique de las Morenas y Fossi nació en Chiclana de la Frontera (Cádiz) el 23 de mayo de 1855 felleciendo en Baler el 22 de noviembre de 1898, recibió a título póstumo el grado de Comandante y la Cruz Laureada de San Fernando.

Del libro Las Calles de Madrid de Pedro de Répide



sábado, 13 de enero de 2018

CALLE DE ROMPELANZAS

De la Calle del Carmen a la de Preciados

Cuando se inauguró la iglesia del Carmen Calzado, mandó el corregidor don Luis Gaytán de Ayala que se derribasen unas casas ruinosas que allí había, y se abriera en su lugar en su lugar esta calle.

Así se hizo, y al pasar por ella el coche del corregidor, al tiempo de dar la vuelta, se rompió la lanza del carruaje, aconteciendo  lo mismo poco después con el del presidente del Consejo de Indias, cuando se bendijo la capilla mayor de esa iglesia, cuyo patronato pertenecía al Consejo.

Por eso se llamó esta calle de  Rompelanzas. Dejaron sin circulación rodada para evitar accidentes similares.

De las calles de Madrid de Pedro Répide

viernes, 12 de enero de 2018

SAN ANTON

Ya únicamente recordamos San Antón cuando recogemos nuestros perros o nuestros gatos y los llevamos a cumplir con esta maravillosa tradición tan nuestra, pero que poco a poco notamos como se nos escapa de las manos.

LA HISTORIA

Hace muchísimos  años el día de San Antón era la fecha inicial de alegría en el alegre pueblo madrileño. Las manolas del Avapaiés no desdeñaban en los días de más cruel contienda con la chispería de la corte el llegar en son de fiesta fraternal al corazón del barrio chispero de San Antón y del Barquillo. Hoy, que ya no existen los bandos del Avapés, ni de temer la venganza de Zurdillo ; hoy, que reinan la paz y el beneficio de la cordialidad entre los principios cristianos de Embajadores y de Maravillas, pasean con igual imperio la calle de Hortaleza las mozas más garridas de Monteleón y las hembras más soberanas que se crían entre los dos campillos: el de Gil Imón y el de la Manuela.

Los majos caracolean en sus caballos engalanados, con las crines trenzadas y tejidas  como ataujias las copiosas colas. Los jinetes van con un lujo de abolengo, y quien puede deja las chaquetas de coderas de diestro garrochista para ostentar con garbo la corta chaqueta de terciopelo carmesí con los alamares de seda o los caireles de bbrillante filigrana. Muerto el gracioso calañes, reina todavía sobre las cabezas el redondo pavero.

Era un tiempo cuando hallábase en los arrabales y aun como finca lejana la quinta de conde de Vocingüerra de Arcos, que estaba donde luego se alzó, en el siglo XVIII del conde de Aranda y hoy se levanta el Tribunal de Cuentas, aquella finca donde el Príncipe don Carlos acudía para entrevistarse con gentes de Flandes, en menoscabo de la autoridad de su padre el Monarca Felipe II. Y como lugar casi campestre, los terrenos de condestable don Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frias, que llegaban desde donde es hoyel Paseo de Recoletos hasta la calle de Hortaleza. De los marqueses de Torrecilla era, y portal de sus cocheras. Lugares poco menos que desiertos aquellos que lindaban con los caminos de Fuencarral y Hortaleza, y así aconteció que en una ocasión  de una cierta epidemia (peste o pestilencia que entonces se decía) se utilizó un lugar en las cercanías del segundo de esos senderos para el establecimiento de un lazareto que apartase de la villa a los infortunados elegidos por el mal. Era el año 1600, y aún existía el lazareto abandonado, por lo que se consagró a otro menenter saludable, como el de hacerle asilo para los pacientes de fuego usangroso y de lamparones que habían de curarse solos por no tener a mano ña del Rey de Francia, a quien venñia de gracia para curar esas lacerías.

Iba haciendose calle lo que hasta entonces no pasó de camino de Hortaleza, y el viejo lazareto fué donado a la Comunidad de Clérigos regulares de las Escuelas Pías, quienes luego que tuvieron bienes para ello (recibieron la ayuda de un piadoso caballero lleno de piedad y de doblones, que se llamaba don Fermín de Vicuña) se dispusieron a edificar el nuevo templo que se consagró a la Asunción de la Virgen, y la casa conveniente para un colegio calasancio. Entre tanto se había construido enfrente, que llegaba has ta la calle que se denominaba de San Antón y hoy se denomina Pelayo, otro beaterio que traía su origen del recogimiento de mujeres arrepentidas con el nombre de Casa Real de Santa María Magdalena de mujeres arrepentidas (vulgo recogidas) instalándose el 10 de mayo de 1623.

Fué el 12 de junio de 1755, cuando fundaron su colegio los Escolapios, y posteriormente cuando dieron a su escuela el nombre de San Antonio Abad. Y con ello respetaron dos tradiciones, porque la advocación del eremita fué la que llevaba el lazareto primitivo, y como en ocasión de aquella epidemia hubo de celebrarse su desaparición con un ceremonia que parecía fraternidad franciscana, mezclada con algo de algo de exorcismo, y consistía en una bendición a los frutos y a las bestias, quedaron desde entonces los clérigos escolapios en la práctica entre devota y pagana, que verificada en el día del Santo patrón del colegio, había de convertirse en asunto de tradición y derivar en romería (hoy desaparecida) en el cerrillo de San Blas.
Esta romería os la contaré en otro momento

Para saber más:
Historia de la Villa y Corte de Federico Bravo Morata
Las calles de Madrid de Pedro de Répide
Leyendas e Historias del Viejo Madrid
Madrid Visto y Sentido por Pedro de Répide

Año 1941 fotografías de Otto Wunderlich

Año 1953 fotografias de Campua
Año 1954 Campua
Año 1955 Campua